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jueves, 14 de diciembre de 2017

La lombricultura



Objetivo: Interpretar la utilidad de la lombriz en la agricultura y en las microempresas.La lombricultura es una actividad agropecuaria que abarca aspectos muy importantes dentro de la biología de la especie, sobre todo teniendo en cuenta que es similar a la producción de cualquier animal doméstico.
Estados Unidos está trabajando desde hace 50 años con diferentes especies de lombrices, siendo la lombriz Roja de California (Red Hibrid), como es su denominación comercial, la que ofrece las mejores condiciones para la cría en cautiverio. Este gusano anélido presenta una serie de ventajas sobre las otras conocidas como lombrices silvestres o comunes. El mercado de la lombricultura está creciendo en gran forma, sobre todo debido al incremento de la agricultura orgánica y la necesidad de extender las fronteras agrícolas a tierras semidesérticas. En nuestro país, esta actividad aún es escasa, a pesar de su enorme utilidad.


Las especies de lombrices a criar son varias y reúnen diferentes características, es así que para Sudamérica se ha propuesto la clasificación:
La Allopora caliginosa (lombriz de campo): se reproduce poco, pero es útil para la agricultura. La Ocasium lacteum (lombriz parda) se desarrolla en suelos arenosos y húmedos. La Eisenia foetida (lombriz del estiércol o roja californiana) es de gran actividad reproductiva. La Dendrobaena alpina (lombriz del lodo) vive asociada a la Eisenia foetida. La Lombricus terrestris (lombriz de tierra) cava galerías muy profundas, prefiere regiones frías y se reproduce poco. La Lumbricus rubellus (lombriz de los residuos orgánicos) vive en la superficie y el interior del suelo.


Las razones por las que se fundamenta la utilidad de la lombriz roja son: 1- Longevidad: viven aproximadamente 16 años. 2- Prolificidad: puede llegar a producir bajo ciertas condiciones, hasta 1500 pequeñas lombrices por año. 3-Deyecciones: es un excelente abono orgánico con una riqueza en flora bacteriana de prácticamente el 100% 4- Es un animal que desarrolla todo su ciclo biológico en un ambiente de no más de 30 cm de sustrato. 5- No se fuga del criadero, no cava galerías verticales, sino que circulares y deja el humus (deyecciones) dentro de las galerías. La lombriz común no es recomendable para la explotación racional de los residuos orgánicos, ya que la misma cava galerías verticales, viven a más de 100 cm de profundidad, deposita sus deyecciones sobre la superficie terrestre, es menos prolífica, se reproduce únicamente en el verano, y de cada ooteca nace solamente una lombriz.

Lombricultura
La lombricultura es una biotecnología centrada en la crianza de lombrices con el objeto de reproducirlas. Esa reproducción puede ser variable dependiendo de la época del año como así también del tipo de compostaje que se utiliza para alimentarlas. Las lombrices son hermafroditas incompletas, tienen los dos sexos completos y a los 3 meses comienzan a reproducirse haciéndolo durante toda la vida. Las épocas de reproducción son durante todo el año no habiendo por lo tanto épocas definidas para que se realice la misma. El apareamiento se produce durante la noche sobre la superficie del suelo y suele durar de 30 minutos a 4 horas produciendo una cápsula cada 7 a 10 días y luego de 14 a 21 días de incubación eclosionan aproximadamente de 4 a 20 lombrices hijas.

Actividades en las que se utiliza la lombricultura
Viveros
Parquizaciones
Hipermercados
Consumidor final
Canchas de golf
Forestaciones
Cría de lagarto overo
Peces de acuario
Agricultura
Cultivos orgánicos
Cultivos bajo cubierta
Cultivos hidropónicos
Cría de ranas
Cría de truchas
Establecimientos agrícolas
Harina de lombriz
Carnadas para pesca
Núcleos para iniciar lombricarios
Alimentos balanceados
Embutidos y conservas
Hamburguesas
El humus orgánico es una buena opción para las huertas saludables.

Pero esta no es la única utilidad que brinda la lombriz californiana. Ella misma es una fuente incomparable de proteínas. Siendo desecada (en grandes volúmenes) permite la elaboración de “harina de lombriz” (similar a la harina de carne o pescado) que es un elemento utilizado en la elaboración de alimentos balanceados para animales carnívoros (caninos, felinos).
Otro uso es la disposición final de residuos urbanos orgánicos, ya que la lombriz convierte esos residuos peligrosos en humus, elemento totalmente neutro. Este humus no debe ser utilizado en explotaciones agrícolas con destino al consumo humano, pero puede ser usado perfectamente en parquizaciones. De todas formas, aquí el objetivo principal es transformar los residuos, más que el humus obtenido.

Para iniciar un lombricario
Aproximadamente 100 m2 de terreno, con una fuente de agua. Además, algunas herramientas de mano y, por supuesto, capacitación.

Fuente Original:
http://www.abc.com.py/edicion-impresa/suplementos/escolar/la-lombricultura-1106926.html

martes, 3 de octubre de 2017

El Compostaje con Lombrices en Casa



Visto de cerca, no parece gran cosa: un bicho de entre cinco y nueve centímetros de largo, sin dientes, sin huesos, sin ojos. Sin embargo, este humilde anélido, la Eisenia fetida o lombriz roja de California, es capaz de convertir alrededor de una cuarta parte de los residuos orgánicos de una casa, creando en el proceso el llamado oro del jardinero: un humus cargado de nutrientes, excelente para las macetas o para los huertos.

“Aquí están”. En la terraza de su apartamento en Rivas Vaciamadrid (Madrid), el informático Raúl Rodríguez levanta la cobertura de su vermicompostador de plástico negro, de alrededor de 50 centímetros de alto. En una bandeja con agujeros se atisban restos de fresas, lechugas y otras plantas. Sorprendentemente, el olor no es muy fuerte, no más que el de cualquier cubo de la basura normal.

Al levantar la primera bandeja, Raúl Rodríguez revela el tesoro que produce su vermicompostador: alrededor de cuatro kilos de compost, fertilizante producto de la descomposición de la materia orgánica, de primera calidad. La clave está en la acción combinada de los cerca de 500 anélidos que pululan por la gruesa y negra tierra y una multitud de seres microscópicos. “En el aparato digestivo de la lombriz coexisten muchos microorganismos y enzimas", comenta Rogelio Nogales, investigador del CSIC en la Estación Experimental del Zaidín (Granada). “Estos modifican la composición química y microbiológica de los residuos ingeridos, aumentando su contenido de nutrientes y convirtiéndolos en solubles y asimilables por los cultivos”.

“La idea fue de mi novia”, comenta Raúl Rodríguez. “Hace algo más de dos años, el ayuntamiento de Rivas nos ofreció el vermicompostador y las lombrices a cambio de que nos comprometiésemos a usarlo y que no lo sacásemos del municipio. Nos dieron un curso sobre cómo utilizarlo”. El objetivo, reducir la cantidad de materia orgánica que va a la basura. “Creo que, más o menos, va a parar al compostador medio kilo de residuos por semana. Más en verano, porque comemos más verduras”.

Hay muy pocos datos sobre cuánta gente hace compost en casa. Lo más que se le aproxima es una serie de estudios realizados en 2011 por la asociación Composta en Red, formada por varios municipios españoles con iniciativas de compostaje.

Según esa investigación, en España hay 161 municipios con proyectos de compostaje y 4.406 compostadores activos. "Pero ese estudio se ha quedado muy atrás", señala Jorge Romea, de Composta en Red. "Hay varias comunidades y municipios que han implementado programas desde entonces".

Según los cálculos del ayuntamiento de Rivas-Vaciamadrid, los 790 compostadores del programa municipal han permitido reducir la cantidad de residuos orgánicos en 244 toneladas al año, el equivalente a una tonelada y media de dióxido de carbono.

Aunque esa cifra solo representa un 1,3% de los residuos orgánicos producidos en el municipio, el propio Ayuntamiento estima que el vermicompostaje permite reducir en algo más de un tercio la cantidad de basura biológica que tiran los hogares.

Lo primero que se necesita para hacer compost en casa es un espacio seco y sombroso. “Lo importante es que no estén al sol”, indica Raúl Urquiaga, de la asociación Grama. Las lombrices rojas aguantan una temperatura de hasta 30 grados centígrados y necesitan mantener un cierto nivel de humedad. Los anélidos resisten igualmente bien al frío, siempre y cuando no sea intenso: por debajo de los cinco grados empiezan a morir. “La temperatura ideal está entre los 20 y los 24 grados, es cuando están al tope de actividad”, apunta.

Una vez encontrado el lugar, hay que elegir el cubo. “Nosotros fabricamos algunos”, apunta Urquiaga, “pero nuestros socios los han llegado a fabricar ellos mismos utilizando cubos de pintura”. Pero atención: “Hay que limpiar muy bien el recipiente para evitar que haya sustancias que envenenen a las lombrices”, alerta Nogales. El recipiente debe de tener al menos dos compartimentos separados por agujeros, para poder reponer el material orgánico. “Comen lo que les dejo en la bandeja, y el compost que vaya saliendo lo recojo y lo dejo en la bandeja de abajo”, cuenta Rodríguez.

Es importante que el recipiente tenga una tapa, esté bien ventilado, y que incluya una salida para el lixiviado, un líquido parduzco, de olor fuerte, derivado del proceso de fermentación. “Tiene propiedades fertilizantes”, señala Urquiaga, “y puede usarse en las plantas, pero con moderación”. “Yo lo uso diluido, para regar”, comenta Rodríguez, “pero la verdad es que se produce tanto que a veces no sé qué hacer con él”.

Antes de empezar el vermicompostaje, hace falta forrar el fondo del cubo con papel de periódico o cartón, antes de incorporar una capa de estiércol maduro bien humedecido. “En la inmensa mayoría de los casos, a la hora de comprar, las lombrices vendrán en su propio sustrato”, indica Urquiaga.

Una vez todo listo, es hora de dar de comer a las lombrices. Lo esencial es que la materia orgánica se descomponga sin pudrirse, manteniendo el equilibrio entre dos ingredientes básicos: el carbono y el nitrógeno. El carbono puede encontrarse en la hojarasca o en la celulosa del papel, especialmente el que no ha sufrido un tratamiento previo. El nitrógeno, por otra parte, se encuentra en los restos de frutas y verduras. Otros residuos, como cáscaras de huevo, bolsitas de infusiones o incluso pelo, pueden ir a parar al cubo sin ningún problema.

Lo que debe evitarse es depositar en el cubo productos que aumenten la acidez de la tierra, como los cítricos y sus cáscaras. Los alimentos cocinados, así como los restos con muchas grasas y proteínas, especialmente de origen animal (como carnes, pescados, lácteos, huesos y salsas) tienden a pudrirse y a dañar a las lombrices, por lo que también deben tirarse aparte. También debe evitarse el procesar las hojas de plantas resinosas, como el pino, así como las heces de animales domésticos.

Controlar la humedad es imprescindible. “No hay que echarle agua; los restos ya lo tienen”, explica Rodríguez. “De hecho yo le echo cosas como serrín o papel picado, que absorben el agua. Hay gente que compra piel de coco, pero yo no lo veo necesario”.

El compost puede hacerse sin la presencia de lombrices. Pero requiere unas condiciones de temperatura y presión que obligan a crear instalaciones de gran tamaño, demasiado grandes como para caber en una casa corriente. “Se puede hablar con la comunidad de propietarios para instalarlas en las zonas comunes”, apunta Jorge Romea, de la plataforma Composta en Red. Es esta clase de equipos de compostaje la que se ha instalado en algunos colegios y huertos urbanos.

lunes, 24 de julio de 2017

Derivados de lombriz, ¿el alimento perfecto?


La lombricultura es una técnica con "mucho futuro" que aún debe superar "algunos mitos" como que las lombrices son dañinas para las plantas vivas. El humus se cotiza en el mercado como el mejor abono natural pero los expertos miran más allá: el valor nutritivo de la carne de este invertebrado. Su carne tiene un 70-80% de proteínas, aminoácidos, oligoelementos y vitaminas, entre otros compuestos; sólo se usa como alimento para los animales.

El humus de lombriz se cotiza ya en el mercado como el mejor abono natural para las plantas, pero los expertos en lombricultura miran más allá, concretamente al valor de la carne de este invertebrado, comestible y de gran poder nutritivo. En la actualidad, la carne de lombriz, con un 70-80% de proteínas, aminoácidos, oligoelementos y vitaminas, entre otros compuestos, sólo se usa como alimento para los animales, sobre todo de aves y peces. Sin embargo, sus características nutricionales se asemejan a las de los insectos que muchas culturas incluyen en su dieta diaria e incluso aprecian como un auténtico manjar.

Un informe de Naciones Unidas ya abogó por el consumo de insectos para mejorar la nutrición en el mundo, en lugar de aumentar la superficie dedicada a la agricultura en aras de atender la demanda alimenticia de más de 9.000 millones de personas que se espera para 2030. Luis Fernández Brugos cría 350 millones de lombrices en una superficie de una hectárea y media ubicada en una explotación ganadera, donde produce humus de lombriz como fertilizante ecológico "para todo tipo de cultivos, plantas y árboles". Pero él mismo admite que la lombriz "se puede comer", de hecho en algunos países se utiliza lo que llaman harina de lombriz como complemento dietético o ingrediente de algunas recetas, porque "mejora la masa muscular, alivia fatigas y enriquece los tejidos".

 La lombriz, sagrada para los egipcios El humus como abono natural se obtiene de la digestión que hacen las lombrices de la materia orgánica; "es el mejor fertilizante que existe, no contiene sustancias químicas y genera vida en el suelo, al que aporta millones de bacterias que lo hacen más fértil y sano". Por algo, recuerda Fernández Brugos, en la antigua Roma ya se utilizaba en agricultura y los egipcios consideraban a la lombriz un animal sagrado, al que atribuían la fertilidad del valle del Nilo.

Pero "no todo el humus es igual, depende de lo que les eches de comer", ha reconocido el criador de lombrices; "en nuestro caso, la trazabilidad está garantizada, porque siempre utilizamos estiércol procedente de explotaciones ganaderas". Asegura que algunas explotaciones alimentan a sus lombrices con lodos de depuradora o con los sobrantes del triturado de pelets, lo que está desanimando a muchos agricultores, que ya de por sí son reacios a lo desconocido, a cambiar de compostaje.

El humus regula el PH del suelo" Pero este criador no se cansa de explicar que el humus de lombriz no sólo alimenta a la planta, también la fortalece y protege frente a plagas, heladas y enfermedades: "las cosechas se incrementan como mínimo un 50%". Además, "regula el PH del suelo, lo descontamina, no huele y no aloja parásitos perjudiciales, sino millones de bacterias beneficiosas para el terreno, zinc, hierro, plomo, boro, magnesio, manganeso, siete veces más de nitrógeno que el estiércol, seis más de potasio y cinco más de fósforo". Por otro lado, un camión de humus equivale a diez camiones de estiércol para el campo y "se utiliza para todo" —cerezo, tabaco, pimiento, plantas de ornamentación— con la particularidad de que "por mucha cantidad que se eche no quema la planta". Los 350 millones de lombrices de su finca de Peraleda de la Mata (Cáceres) son capaces de transformar en humus de cinco a seis millones de kilos de estiércol al año en ciclos de tres o cuatro meses, ya que "digieren su propio peso en estiércol a diario y depositan la mitad en forma de humus". Generan sustancias contaminantes Ello evita el depósito de gran cantidad de sustancias contaminantes, como el metano, que emiten CO2 y que cuando llueve se filtran a las aguas subterráneas, ha explicado. Sus lombrices se reproducen "de forma exponencial", no se escapan mientras tengan comida, viven casi quince años, a los dos y medio se empiezan a reproducir —preferentemente con una humedad del 70 o el 80% y a temperaturas que oscilan entre los 12 y los 28 grados— y ponen un huevo cada semana. Para este experto en lombricultura, es una técnica con "mucho futuro" que aún debe superar "algunos mitos", como que las lombrices son dañinas para las plantas vivas.

Fuente original:
http://www.20minutos.es/noticia/2781988/0/derivados-lombriz-abono-salud-beneficios-alimento-perfecto-proteinas-lombricultura/#xtor=AD-15&xts=467263

sábado, 15 de abril de 2017

La lombricultura, una práctica ancestral para nutrir la


J. Y. / Ciudad Real

Desde los inicios del planeta siempre ha aportado beneficios a la madre tierra, nutriendo y abonando el suelo del que salía el alimento paras todas las especies de la naturaleza.Se trata de la lombriz de tierra, un pequeño animal que tiene un importante papel transformador en el ciclo de la vida, tal y como ya descubrieron los egipcios, en cuya cultura antigua hay decenas de testimonios sobre la labor del gusano en la cadena trófica. De alguna manera, la lombricultura actual (cría intensiva de la lombriz roja de California) se ha ido apuntalando sobre los usos agrícolas de culturas milenarias, a tenor de los legados científicos de naturalistas y biólogos, a los que se suman las prácticas transmitidas de generación en generación por los agricultores como verdaderos activistas de los ecosistemas naturales.

Esta actividad, de cuya explotación se obtiene el valorado humus de lombriz, es poco conocida en España fuera del ámbito agrícola, aunque en los últimos meses está más presente en  los medios gracias a la Asociación Española de Lombricultura (ASESLOM), que preside el moraleño José Agustín Molero, que ha diseñado un plan de actuaciones que iniciarán este mismo año.

Molero explica que la producción de humus de lombriz es una técnica ancestral que representa una solución al reciclado de residuos animales y vegetales, y que posibilita un fertilizante 100% sostenible que combate la contaminación.Puede elaborarse en forma sólida y líquida, tal y como lo elaboran desde ‘Mancha Verde’, la empresa que encabeza Molero junto a su hermano en la localidad de Moral de Calatrava, dirigido a mejorar lapreparación de suelos para albergar todo tipo de cultivos: leñosos, hortícolas, o frutales, además de para usos en jardinería o espacios deportivos.

El humus que enseña Molero tras su secado y filtrado tiene un aspecto similar a la tierra, y  es “suave, ligero e inodoro”, con altos contenidos de elementos como el carbono, el oxígeno, el hidrógeno, el nitrógeno, o el fósforo, además de una gran concentración de microorganismos, que todo reunido conforma una base de nutrientes óptima para intensificar el crecimiento vegetal.

Por ello, el proceso de transformación de los residuos es tan natural como atractivo pues “el secreto del humus es la flora microbiana que contiene”, dado que la lombriz en su microclima (permanentemente oscuro –su enemigo es la luz-y húmedo)“abre la boca y engulle el alimento orgánico del suelo mientras se mueve, que luego excreta”. Molero comenta como curiosidad la “voracidad” de estos animales de un gramo de peso, con una alta capacidad digestiva que les permite ingerir cada día su peso en comida.

Los dos lombricarios de la granja de Molero están dispuestos en lomos de 80 metros de largo por metro y medio de ancho, que reciben alimento orgánico cada mes y medio y que permanecen humedecidos gracias al sistema de riego por microaspersión que expande el agua procedente de sendos pozos.

En la explotación transforman estiércol de vaca y oveja, su principal materia prima, y mueve un volumen anual de cinco millones de kilos que, una vez reducido al 30% por la fermentación y  hasta un 60 % por el trabajo de las lombrices, se convierte en dos millones de kilos de humus de lombriz(sólido con aspecto de tierra, y peletizado), una producción que casi duplicará a finales de este año (hasta los 3,5 millones), tras la puesta en marcha del segundo lombricario y el nuevo aprovechamiento con residuos de oliva.

El fuerte de sus ventas, principalmente a almacenes y cooperativas, lo registran entre los meses de julio a noviembre,  y cuentan con distribuidores en Galicia, Cáceres y Almería, una red que próximamente ampliarán con una nueva delegación en Murcia.

De las instalaciones de esta firma de fertilizantes, con tres décadas de actividad, salen también  estiércol cribado y sustratos para diferentes aplicaciones, además de comercializar otros productos como arcilla expandida o corteza de pino.

El potencial de los excrementos de los gusanos en la transformación y renovación del terreno fueron puestas en valoren el antiguo Egipto tras observar la relación entre los gusanos de tierra y la fertilidad del Valle del Nilo. “Consideraban tan importante la labor de las lombrices en los campos, que a quien pillaban robando le cortaban la mano”, ilustra Molero, que recuerda que Charles Darwin fue uno de los grandes estudiosos del comportamiento de estos animalillos, cuyos avances compiló en ‘Formación del sustrato vegetal por la acción de las lombrices de tierra.

En la época actual, expone Molero, Hugo Carter (familiar del que fuera presidente de EEUU) se inició en la crianza de lombrices a mediados del siglo XX “que criaba en un ataúd” y, al parecer, “publicaba anuncios en prensa para vender su producción como abono ecológico y para cebo para pesca”. Más recientemente, agrega, la Universidad de California ha desarrollado criaderos y tesis sobre el desarrollo y el papel del gusano como productor de fertilizantes y como proteína para el alimento de otros animales.

Fruto de estos estudios se desarrolló la eiseniafoetida, un híbrido conocido como lombriz roja de California, “con una gran capacidad reproductiva y comercial” y una esperanza media de vida de 16 años. Molero explica que esta especie es hermafrodita insuficiente, es decir, “tiene los dos sexos pero necesitan copular entre ellas, y como son ovíparas,a los 21 días cada lombriz pone un huevo (cocón), que eclosiona al mes y nacen entre dos y 20 crías”. A los tres meses son sexualmente maduras, por lo que con cien en dos años su población aumentaría hasta las más de 32.000.

No obstante, “si detectan sobresaturación, se autorregulan ante la amenaza instintiva de falta de alimento y humedad”, incide Molero y asegura que “no tienen ni transmiten enfermedades conocidas”.


Fuente Original:http://www.lanzadigital.com/news/show/el-campo/la-lombricultura-una-practica-ancestral-para-nutrir-la-tierra/92878
 

martes, 14 de febrero de 2017

Lombriz y caballo hacen el mejor abono

 
 En un momento en el que el planeta no deja de crecer en número de habitantes, se hace cada vez más necesario el reciclaje. Su objetivo es evitar la generación de cada vez más basura y desperdicios, y a su vez darle una utilidad para que sustituyan a los productos químicos.

Ese objetivo es el que se ha fijado una empresa de hípica de Almendralejo, que ha puesto en marcha un proyecto novedoso en la región para convertir el estiércol de los caballos en abono natural.

El estiércol ya es un abono natural, pensarán muchos, pero este proyecto persigue que el producto final sea más fértil y más rico en nutrientes, pero que a su vez sea inoloro y consiga su objetivo de forma más rápida.

El truco está en la incorporación de un animal que hace su función natural de comer y luego expulsar los excrementos, que en este caso son más productivos. El 'bichito' es la lombriz roja de California, que introducido en el estiércol consigue convertirlo en apenas dos meses en humus de lombriz, un producto que esparcido en la tierra aporta a esta muchos nutrientes, y a su vez no huele.

Precisamente ese mal olor es el principal inconveniente del estiércol tradicional de los animales y el motivo por el que no se echa en las macetas, por ejemplo.

Por ello, el responsable de esta iniciativa, Manuel Martínez, responsable del Centro Hípico Tierra de Barros, tiene grandes esperanzas en este producto, que ya está a la venta.

«Este humus ya se produce en grandes cantidades en muchos sitios, como el norte de España, que vende mucho a invernaderos de Holanda, pero aquí no hay y no es nada conocido».

Producción

Ya han realizado la primera prueba en una viña de la comarca de Tierra de Barros que se encuentra próxima al centro hípico. Para ello han contado con la colaboración de una empresa de Córdoba.

Se ha analizado la tierra antes de echar el humus y dentro de algún tiempo volverán a analizarla para demostrar cómo ha mejorado en nutrientes, asevera el propio Martínez.

«La producción puede crecer tanto como nos demanden, porque aquí tenemos hasta tres o cuatro millones de kilos de estiércol».

Además, este tipo de humus también se comercializa en los supermercados de todo el continente europeo, en pequeñas bolsas de kilo o dos kilos. La finalidad es servir de abono a las plantas que hay en las viviendas.

Y es que su riqueza en nutrientes hace que pueda ser un sustituto de la tierra para pequeños esquejes o que con poca tierra la planta pueda sobrevivir. Su precio, además, es superior al abono químico, dadas las diferencias entre ambos.

Lo peor de este proyecto son las inversiones iniciales, ya que es necesario contar con bastante terreno, maquinaria, tolvas, tractores, cintas transportadoras, pesadoras y envasadoras, aunque los responsables del proyecto almendralejense confían en que rentabilicen la inversión.

La intención es dar a conocer un producto nuevo en una comunidad autónoma donde aún no se utiliza en los cultivos.

Por eso, ya se ha ofrecido una charla en la Comunidad de Labradores y Ganaderos de Almendralejo-Asaja, y los agricultores se han mostrado muy interesados, asegura Martínez.

Fuente Original:http://www.hoy.es/agro/201410/09/lombriz-caballo-hacen-mejor-20141009001208-v.html

lunes, 28 de noviembre de 2016

LOMBRICULTURA: INDUSTRIA ECOLÓGICA




Con la lombricultura se obtienen dos beneficios principalmente: solución al problema del manejo de desechos orgánicos y la obtención de abonos naturales (humus).

Una muestra de su proceso de producción y de sus aplicaciones se puede ver en el primer piso del Pabellón F de Insumos Agrícolas de Agroexpo 91, que se desarrolla actualmente en Corferias.

Allí, la recientemente creada Asociación Colombiana de Lombricultores (Asolombriz), da amplia información sobre esta nueva industria y vende humus y sustratos para iniciar cultivos.

La Asociación reúne a los 13 más grandes lombricultores del país, que se unieron para aportar sus experiencias, desarrollar tecnologías y nuevas aplicaciones, prestar asesoría a lombricultores y cultivadores y desarrollar la industria de otros productos a partir de la lombriz.

Las posibilidades son inmensas. El humus se puede utilizar para la regeneración de suelos desérticos y la lombriz se puede procesar para producir harinas con alto contenido protéico (70 por ciento), que remplazaría las importaciones colombianas de harina de pescado, base de todos los concentrados para alimentación animal.

Para consumo humano, de la lombriz se puede producir paté y carne para hamburguesas; y con su harina, complementos para salsamentaria, panadería y galletería.

En la solución al manejo de desechos provenientes de la floricultura, en el país, la lombriz roja californiana se utiliza con buenos resultados ambientales, técnicos y económicos, en todos los cultivos de cuatro variedades de flores: rosas, claveles, pompones y astromelias.

Los floricultores obtienen así tres beneficios con la lombriz: solucionan el problema de residuos vegetales, reciben humus que usan como abono biológico para sus cultivos y reducen costos de producción.

En fase experimental también se encuentra el uso de la lombriz en cultivos de frutas, cereales, árboles maderables, pastos y forrajes, con buenos resultados.

En el proceso de transformación de desechos biológicos, la lombriz se comporta como un protector y restaurador del medio ambiente. No produce malos olores; consume estiércoles y residuos vegetales y animales, con lo que puede ser aplicada sobre los desperdicios de hatos ganaderos, plazas de mercado y mataderos, y disminuye la contaminación química de suelos y aguas subterráneas.

Además, el humus que genera puede ser aplicado como abono biológico en cultivos y en terrenos erosionados para recuperarlos a actividades reforestadoras y agropecuarias.

El humus (materia orgánica descompuesta) es un abono biológico producido íntegramente por la lombriz en su tracto. Por su alta capacidad de procesos catiónicos y su alto contenido de nitrógeno y fósforo, el humus se integra fácilmente al suelo restructurándolo.

Fuente original: http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-120679

lunes, 14 de noviembre de 2016

Lombrices para limpiar lodos residenciales.

Apuesta de CEA, El ''hambre'' de lombrices para limpiar lodos residuales


El proyecto de crianza arrancó en 2010 con 18 kilos de lombrices.

El ''vermicomposteo'' será ofrecido gratuitamente a municipios con plantas tratadoras

La estrategia del proceso de limpia de aguas negras aporta también soluciones a problemas como el lirio acuático

GUADALAJARA, JALISCO (27/MAR/2012).-Habituadas a vivir entre la tierra, y ocultas a la luz del Sol, las lombrices normalmente no figuran entre las especies más atractivas del reino animal debido a su constitución invertebrada. Sin embargo, a razón de que su naturaleza les llama a ingerir restos orgánicos y limpiar el suelo para satisfacer su hambre, serán las principales aliadas de la Comisión Estatal del Agua (CEA) para hacerse cargo de los "lodos" residuales, que resultan del proceso de limpia en varias plantas de tratamiento de la Entidad.

El "vermicomposteo", una estrategia habitual para los anélidos o lombrices, ha sido perfeccionada y explotada por el Instituto Mexicano de Tecnologías del Agua (IMTA), instancia que ha colaborado de cerca con la CEA para hallar soluciones a problemas como el lirio acuático, y que hoy ofrece su conocimiento en la crianza de estas especies, para acabar con los residuos orgánicos y metales que se encuentran en los lodos resultantes de la limpia de aguas negras.

Manuel Osés Pérez, director de operación de plantas de tratamiento en esa dependencia estatal, explicó que la estrategia será puesta en marcha en aquellas plantas tratadoras que reciban líquidos de desecho de cinco mil o menos habitantes. La función podría ser aplicada a grandes centros de limpieza --El Ahogado o Agua Prieta, por ejemplo--, aunque no en el futuro próximo, debido al monto económico que esto representaría.

Los resultados preliminares ya han sido avalados por el IMTA en la planta tratadora de Chapala. Las primeras pruebas revelaron que el vermicomposteo, o "lombricultura" --estrategia puesta en marcha por civilizaciones antiguas, como los sumerios o los egipcios-- restituyeron la condición natural de los lodos, e incluso les permitieron ser utilizados como abono.

De hecho, la CEA "presumió" que la utilización de composta tratada por lombrices (del tipo eisenia) en diversos sembradíos, ha incidido en girasoles, limones y otro tipo de especies frutales de gran tamaño. Esto último porque el abono resultante del tratamiento ostenta la clasificación "A", la de mayor calidad en el mercado.

La inversión total que hace dos años erogó esa instancia alcanza los 500 mil pesos, pero advierte que no pretende sacar provecho de la inversión, por lo que pondrá esta herramienta a disposición de aquellos municipios que cuenten con plantas pequeñas, de forma "enteramente gratuita". La razón: optimizar el tratamiento de lodos en todo el Estado, sin hallar obstáculo por parte de los municipios.

Aunado a ello, esta especie de anélidos desarrolla su estado adulto en un periodo de dos meses, y consume su peso (entre uno y cinco gramos) por día. Su adaptabilidad es alta, toda vez que la etapa de prueba en lodos con metales pesados de la planta en Chapala fue superada: la contaminación se eliminó a totalidad. La tierra resultante carece de olores y lixiviados (jugos), además que no atrae moscas para que coloquen sus larvas.

"Es un producto completamente sano que se puede usar en la agricultura".

El proyecto de crianza arrancó en 2010 con 18 kilos de lombrices --concedidas por el IMTA--, y a la fecha la cantidad ha incrementado a casi 79. Este método mejorador de suelos, concluyó Osés Pérez, ha sido analizado por instituciones de renombre como la Universidad de Guadalajara, y el precio por kilo de lombrices en el mercado puede alcanzar los 850 pesos.

Fuente original: http://www.informador.com.mx/jalisco/2012/366265/6/apuesta-cea-al-hambre-de-lombrices-para-limpiar-lodos-residuales.htm

domingo, 18 de septiembre de 2016

Los beneficios de la lombricultura


Con la lombricultura se obtienen dos beneficios principalmente: solución al problema del manejo de desechos orgánicos y la obtención de abonos naturales (humus).

Una muestra de su proceso de producción y de sus aplicaciones se puede ver en el primer piso del Pabellón F de Insumos Agrícolas de Agroexpo 91, que se desarrolla actualmente en Corferias.

Allí, la recientemente creada Asociación Colombiana de Lombricultores (Asolombriz), da amplia información sobre esta nueva industria y vende humus y sustratos para iniciar cultivos.

La Asociación reúne a los 13 más grandes lombricultores del país, que se unieron para aportar sus experiencias, desarrollar tecnologías y nuevas aplicaciones, prestar asesoría a lombricultores y cultivadores y desarrollar la industria de otros productos a partir de la lombriz.

Las posibilidades son inmensas. El humus se puede utilizar para la regeneración de suelos desérticos y la lombriz se puede procesar para producir harinas con alto contenido protéico (70 por ciento), que remplazaría las importaciones colombianas de harina de pescado, base de todos los concentrados para alimentación animal.

Para consumo humano, de la lombriz se puede producir paté y carne para hamburguesas; y con su harina, complementos para salsamentaria, panadería y galletería.

En la solución al manejo de desechos provenientes de la floricultura, en el país, la lombriz roja californiana se utiliza con buenos resultados ambientales, técnicos y económicos, en todos los cultivos de cuatro variedades de flores: rosas, claveles, pompones y astromelias.

Los floricultores obtienen así tres beneficios con la lombriz: solucionan el problema de residuos vegetales, reciben humus que usan como abono biológico para sus cultivos y reducen costos de producción.

En fase experimental también se encuentra el uso de la lombriz en cultivos de frutas, cereales, árboles maderables, pastos y forrajes, con buenos resultados.

En el proceso de transformación de desechos biológicos, la lombriz se comporta como un protector y restaurador del medio ambiente. No produce malos olores; consume estiércoles y residuos vegetales y animales, con lo que puede ser aplicada sobre los desperdicios de hatos ganaderos, plazas de mercado y mataderos, y disminuye la contaminación química de suelos y aguas subterráneas.

Además, el humus que genera puede ser aplicado como abono biológico en cultivos y en terrenos erosionados para recuperarlos a actividades reforestadoras y agropecuarias.

El humus (materia orgánica descompuesta) es un abono biológico producido íntegramente por la lombriz en su tracto. Por su alta capacidad de procesos catiónicos y su alto contenido de nitrógeno y fósforo, el humus se integra fácilmente al suelo restructurándolo.

Fuente original:http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-120679

miércoles, 31 de agosto de 2016

Desenterrando a la lombriz mediterránea

Hormogastridae es una familia de lombrices endémica del mediterráneo que habita en suelos secos y puede llegar a medir un metro de largo. Un equipo internacional de científicos, en el que participa la Universidad Nacional de Educación a Distancia, ha encontrado al ancestro común del que descienden las más de veinte especies que conforman la familia, y ha localizado su origen en el sur de Francia. Es la primera vez que se realiza un estudio filogenómico en lombrices de tierra. 




Durante la estación seca, los hormogástridos inician su viaje a las profundidades en busca de humedad en el suelo.
Aunque podría resultar extraño considerar a una lombriz como fauna propia del mediterráneo, así sucede. Hormogastridae es endémica de la cuenca mediterránea y probablemente uno de sus habitantes primigenios. Algunos ejemplares pueden llegar a medir hasta un metro de largo y no es de las que salen cuando llueve. Habita a mayor profundidad que sus semejantes y podría decirse que se encuentra allí donde prácticamente a ninguna lombriz le apetece estar, en suelos bastante pobres y secos.

Durante la estación seca, los hormogástridos inician su viaje a las profundidades en busca de humedad en el suelo, y cuando ya no la encuentra se enrolla sobre sí misma creando una coraza protectora para entrar en modo de estivación y dormitar hasta que las condiciones mejoren.

Hormogastridae es endémica de la cuenca mediterránea y probablemente uno de sus habitantes primigenios

En realidad se trata de una familia de lombrices compuesta por más de veinte especies y ahora un equipo de biólogos ha encontrado a su antecesor común, Hemigastrodrilus, y ha precisado su lugar de origen al sur de Francia. El estudio, publicado por la revista Molecular Phylogenetics & Evolution, ha sido llevado a cabo por investigadores de la UNED, y las universidades de Harvard, Cardiff y Complutense de Madrid.

Parte del equipo viene siguiendo a estas lombrices desde hace tiempo y en investigaciones previas ya daban cuenta de la estrecha relación que existe entre su distribución geográfica y determinados eventos geológicos, hasta el punto de que prácticamente podría trazarse la historia evolutiva de la familia a partir de la evolución geológica de la cuenca mediterránea: “las formas más antiguas de esta familia de lombrices mediterránea se sitúa en el sur de Francia, desde donde parece que se diversificaron colonizando diferentes áreas de la cuenca mediterránea, principalmente condicionadas por los movimientos de placas tectónicas y eventos geológicos históricos” señala Marta Novo, autora principal del estudio y miembro del Grupo de Biología y Toxicología Ambiental de la UNED.

No es una arbitrariedad que Darwin dedicase su última publicación científica a estos animales. Las lombrices juegan un papel clave en el ecosistema al airear el suelo y aumentar la disponibilidad de nutrientes para las plantas. Considerando que llevan millones de años haciendo este trabajo es probable que tengan su parte de responsabilidad en la gran biodiversidad de la zona mediterránea.

La filogenia estudia las relaciones de parentesco entre las especies, así que para conocer la evolución de los hormogástridos es imprescindible comprender cómo se relacionan entre sí los distintos grupos que conforman la familia. En esta ocasión se seleccionó un ejemplar de cada grupo estratégico para extraer el material genético y obtener las secuencias de ADN mediante técnicas de secuenciación masiva, lo que ha permitido obtener gran cantidad de información genética.

Se seleccionó un ejemplar de cada grupo estratégico para extraer el material genético

Además de complejo, sería difícil encontrar regiones similares utilizando el genoma completo, por lo que se emplearon sólo las partes que codifican la proteína: “trabajamos con el transcriptoma porque su análisis es mucho más sencillo, ya que es más pequeño que el genoma y se necesitan menos recursos informáticos. Además, las secuencias de proteínas están más conservadas entre organismos que las secuencias de ADN, lo que facilita la comparación entre especies.” concluye la investigadora. Se trata de la primera vez que se realiza un estudio filogenómico en lombrices de tierra.

Aunque el origen del grupo haya quedado resuelto, aún se ignora la relación entre muchas de sus especies por lo que será necesario continuar con los análisis para conocer al completo la evolución de esta lombriz mediterránea.

Fuente original : http://www.agenciasinc.es/Noticias/Desenterrando-a-la-lombriz-mediterranea

viernes, 12 de agosto de 2016

Encuentra una lombriz muerta en un pepino, le hace un funeral y la compañía le escribe un epitafio


Wes Metcalfe de Sheffield en el Reino Unido encontró una lombiz muerta en el pepino que acababa de comprar en tesco. Y ni corto ni perezoso escribió a la compañía vía Facebook para comunicarles el asunto, que el gusano se llamaba William, pero que tras la alegría inicial de haber encontrado una mascota, había seguido la decepción de sus tres hijos al comprobar que el pequeño William no estaba vivo. La respuesta de Tesco ha dejado a todos sin palabras. La lombriz ha tenido funeral y descansa en paz.

miércoles, 3 de agosto de 2016

Lombrices, un fertilizante ecológico y también un alimento saludable y sostenible


El humus de lombriz se cotiza ya en el mercado como el mejor abono natural para las plantas, pero los expertos en lombricultura miran más allá, concretamente al valor de la carne de este invertebrado, comestible y de gran poder nutritivo.
 En la actualidad, la carne de lombriz, con un 70/80% de aminoácidos, oligoelementos y vitaminas, entre otros compuestos, sólo se usa como alimento para los animales, sobre todo de aves y peces. Sin embargo, sus características nutricionales se asemejan a las de los insectos que muchas culturas incluyen en su dieta diaria e incluso aprecian como un auténtico manjar.
 Un informe de Naciones Unidas ya abogó por el consumo de insectos para mejorar la nutrición en el mundo, en lugar de aumentar la superficie dedicada a la agricultura en aras de atender la demanda alimenticia de más de 9.000 millones de personas que se espera para 2030.
 Luis Fernández Brugos cría 350 millones de lombrices en una superficie de una hectárea y media ubicada en una explotación ganadera, donde produce humus de lombriz como fertilizante ecológico "para todo tipo de cultivos, plantas y árboles".
 El humus como abono natural La lombriz se puede comer porque mejora la masa muscular, alivia fatigas y enriquece los tejidos Se obtiene de la digestión que hacen las lombrices de la materia orgánica: "Es el mejor fertilizante que existe, no contiene sustancias químicas y genera vida en el suelo, al que aporta millones de bacterias que lo hacen más fértil y sano". Por algo, recuerda Fernández Brugos, en la antigua Roma ya se utilizaba en agricultura y los egipcios consideraban a la lombriz un animal sagrado, al que atribuían la fertilidad del valle del Nilo.
 Pero "no todo el humus es igual, depende de lo que les eches de comer", ha reconocido el criador de lombrices; "en nuestro caso, la trazabilidad está garantizada, porque siempre utilizamos estiércol procedente de explotaciones ganaderas". Asegura que algunas explotaciones alimentan a sus lombrices con lodos de depuradora o con los sobrantes del triturado de pelets, lo que está desanimando a muchos agricultores, que ya de por sí son reacios a lo desconocido, a cambiar de compostaje.
Pero este criador no se cansa de explicar que el humus de lombriz no sólo alimenta a la planta, también la fortalece y protege frente a plagas, heladas y enfermedades: "las cosechas se incrementan como mínimo un 50 por ciento". Además, "regula el PH d suelo, lo descontamina, no huele y no aloja parásitos perjudiciales, sino millones de bacterias beneficiosas para el terreno, zinc, hierro, plomo, boro, magnesio, manganeso, siete veces más de nitrógeno que el estiércol, seis más de potasio y cinco más de fósforo".
 Por otro lado, un camión de humus equivale a diez camiones de estiércol para el campo y "se utiliza para todo" -cerezo, tabaco, pimiento, plantas de ornamentación- con la particularidad de que "por mucha cantidad que se eche no quema la planta".
Los 350 millones de lombrices de su finca de Peraleda de la Mata (Cáceres) son capaces de transformar en humus de cinco a seis millones de kilos de estiércol al año en ciclos de tres o cuatro meses, ya que "digieren su propio peso en estiércol a diario y depositan la mitad en forma de humus". Ello evita el depósito de gran cantidad de sustancias contaminantes, como el metano, que emiten CO2 y que cuando llueve se filtran a las aguas subterráneas, ha explicado.
Sus lombrices se reproducen "de forma exponencial", no se escapan mientras tengan comida, viven casi quince años, a los dos y medio se empiezan a reproducir -preferentemente con una humedad del 70/80% y a temperaturas que oscilan entre los 12 y los 28 grados- y ponen un huevo cada semana. Para este experto en lombricultura, es una técnica con "mucho futuro" que aún debe superar "algunos mitos", como que las lombrices son dañinas para las plantas vivas.

Fuente original : http://www.20minutos.es/noticia/2783432/0/lombriz-derivado-alimento-perfecto-humus/#xtor=AD-15&xts=467263


El humus de lombriz se cotiza ya en el mercado como el mejor abono natural para las plantas, pero los expertos en lombricultura miran más allá, concretamente al valor de la carne de este invertebrado, comestible y de gran poder nutritivo. En la actualidad, la carne de lombriz, con un 70/80% de aminoácidos, oligoelementos y vitaminas, entre otros compuestos, sólo se usa como alimento para los animales, sobre todo de aves y peces. Sin embargo, sus características nutricionales se asemejan a las de los insectos que muchas culturas incluyen en su dieta diaria e incluso aprecian como un auténtico manjar. Un informe de Naciones Unidas ya abogó por el consumo de insectos para mejorar la nutrición en el mundo, en lugar de aumentar la superficie dedicada a la agricultura en aras de atender la demanda alimenticia de más de 9.000 millones de personas que se espera para 2030. Luis Fernández Brugos cría 350 millones de lombrices en una superficie de una hectárea y media ubicada en una explotación ganadera, donde produce humus de lombriz como fertilizante ecológico "para todo tipo de cultivos, plantas y árboles". El humus como abono natural La lombriz se puede comer porque mejora la masa muscular, alivia fatigas y enriquece los tejidos Se obtiene de la digestión que hacen las lombrices de la materia orgánica: "Es el mejor fertilizante que existe, no contiene sustancias químicas y genera vida en el suelo, al que aporta millones de bacterias que lo hacen más fértil y sano". Por algo, recuerda Fernández Brugos, en la antigua Roma ya se utilizaba en agricultura y los egipcios consideraban a la lombriz un animal sagrado, al que atribuían la fertilidad del valle del Nilo. Pero "no todo el humus es igual, depende de lo que les eches de comer", ha reconocido el criador de lombrices; "en nuestro caso, la trazabilidad está garantizada, porque siempre utilizamos estiércol procedente de explotaciones ganaderas". Asegura que algunas explotaciones alimentan a sus lombrices con lodos de depuradora o con los sobrantes del triturado de pelets, lo que está desanimando a muchos agricultores, que ya de por sí son reacios a lo desconocido, a cambiar de compostaje. Pero este criador no se cansa de explicar que el humus de lombriz no sólo alimenta a la planta, también la fortalece y protege frente a plagas, heladas y enfermedades: "las cosechas se incrementan como mínimo un 50 por ciento". Además, "regula el PH d suelo, lo descontamina, no huele y no aloja parásitos perjudiciales, sino millones de bacterias beneficiosas para el terreno, zinc, hierro, plomo, boro, magnesio, manganeso, siete veces más de nitrógeno que el estiércol, seis más de potasio y cinco más de fósforo". Por otro lado, un camión de humus equivale a diez camiones de estiércol para el campo y "se utiliza para todo" -cerezo, tabaco, pimiento, plantas de ornamentación- con la particularidad de que "por mucha cantidad que se eche no quema la planta". Los 350 millones de lombrices de su finca de Peraleda de la Mata (Cáceres) son capaces de transformar en humus de cinco a seis millones de kilos de estiércol al año en ciclos de tres o cuatro meses, ya que "digieren su propio peso en estiércol a diario y depositan la mitad en forma de humus". Ello evita el depósito de gran cantidad de sustancias contaminantes, como el metano, que emiten CO2 y que cuando llueve se filtran a las aguas subterráneas, ha explicado. Sus lombrices se reproducen "de forma exponencial", no se escapan mientras tengan comida, viven casi quince años, a los dos y medio se empiezan a reproducir -preferentemente con una humedad del 70/80% y a temperaturas que oscilan entre los 12 y los 28 grados- y ponen un huevo cada semana. Para este experto en lombricultura, es una técnica con "mucho futuro" que aún debe superar "algunos mitos", como que las lombrices son dañinas para las plantas vivas.

Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/2783432/0/lombriz-derivado-alimento-perfecto-humus/#xtor=AD-15&xts=467263
El humus de lombriz se cotiza ya en el mercado como el mejor abono natural para las plantas, pero los expertos en lombricultura miran más allá, concretamente al valor de la carne de este invertebrado, comestible y de gran poder nutritivo. En la actualidad, la carne de lombriz, con un 70/80% de aminoácidos, oligoelementos y vitaminas, entre otros compuestos, sólo se usa como alimento para los animales, sobre todo de aves y peces. Sin embargo, sus características nutricionales se asemejan a las de los insectos que muchas culturas incluyen en su dieta diaria e incluso aprecian como un auténtico manjar. Un informe de Naciones Unidas ya abogó por el consumo de insectos para mejorar la nutrición en el mundo, en lugar de aumentar la superficie dedicada a la agricultura en aras de atender la demanda alimenticia de más de 9.000 millones de personas que se espera para 2030. Luis Fernández Brugos cría 350 millones de lombrices en una superficie de una hectárea y media ubicada en una explotación ganadera, donde produce humus de lombriz como fertilizante ecológico "para todo tipo de cultivos, plantas y árboles". El humus como abono natural La lombriz se puede comer porque mejora la masa muscular, alivia fatigas y enriquece los tejidos Se obtiene de la digestión que hacen las lombrices de la materia orgánica: "Es el mejor fertilizante que existe, no contiene sustancias químicas y genera vida en el suelo, al que aporta millones de bacterias que lo hacen más fértil y sano". Por algo, recuerda Fernández Brugos, en la antigua Roma ya se utilizaba en agricultura y los egipcios consideraban a la lombriz un animal sagrado, al que atribuían la fertilidad del valle del Nilo. Pero "no todo el humus es igual, depende de lo que les eches de comer", ha reconocido el criador de lombrices; "en nuestro caso, la trazabilidad está garantizada, porque siempre utilizamos estiércol procedente de explotaciones ganaderas". Asegura que algunas explotaciones alimentan a sus lombrices con lodos de depuradora o con los sobrantes del triturado de pelets, lo que está desanimando a muchos agricultores, que ya de por sí son reacios a lo desconocido, a cambiar de compostaje. Pero este criador no se cansa de explicar que el humus de lombriz no sólo alimenta a la planta, también la fortalece y protege frente a plagas, heladas y enfermedades: "las cosechas se incrementan como mínimo un 50 por ciento". Además, "regula el PH d suelo, lo descontamina, no huele y no aloja parásitos perjudiciales, sino millones de bacterias beneficiosas para el terreno, zinc, hierro, plomo, boro, magnesio, manganeso, siete veces más de nitrógeno que el estiércol, seis más de potasio y cinco más de fósforo". Por otro lado, un camión de humus equivale a diez camiones de estiércol para el campo y "se utiliza para todo" -cerezo, tabaco, pimiento, plantas de ornamentación- con la particularidad de que "por mucha cantidad que se eche no quema la planta". Los 350 millones de lombrices de su finca de Peraleda de la Mata (Cáceres) son capaces de transformar en humus de cinco a seis millones de kilos de estiércol al año en ciclos de tres o cuatro meses, ya que "digieren su propio peso en estiércol a diario y depositan la mitad en forma de humus". Ello evita el depósito de gran cantidad de sustancias contaminantes, como el metano, que emiten CO2 y que cuando llueve se filtran a las aguas subterráneas, ha explicado. Sus lombrices se reproducen "de forma exponencial", no se escapan mientras tengan comida, viven casi quince años, a los dos y medio se empiezan a reproducir -preferentemente con una humedad del 70/80% y a temperaturas que oscilan entre los 12 y los 28 grados- y ponen un huevo cada semana. Para este experto en lombricultura, es una técnica con "mucho futuro" que aún debe superar "algunos mitos", como que las lombrices son dañinas para las plantas vivas.

Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/2783432/0/lombriz-derivado-alimento-perfecto-humus/#xtor=AD-15&xts=467263
El humus de lombriz se cotiza ya en el mercado como el mejor abono natural para las plantas, pero los expertos en lombricultura miran más allá, concretamente al valor de la carne de este invertebrado, comestible y de gran poder nutritivo. En la actualidad, la carne de lombriz, con un 70/80% de aminoácidos, oligoelementos y vitaminas, entre otros compuestos, sólo se usa como alimento para los animales, sobre todo de aves y peces. Sin embargo, sus características nutricionales se asemejan a las de los insectos que muchas culturas incluyen en su dieta diaria e incluso aprecian como un auténtico manjar. Un informe de Naciones Unidas ya abogó por el consumo de insectos para mejorar la nutrición en el mundo, en lugar de aumentar la superficie dedicada a la agricultura en aras de atender la demanda alimenticia de más de 9.000 millones de personas que se espera para 2030. Luis Fernández Brugos cría 350 millones de lombrices en una superficie de una hectárea y media ubicada en una explotación ganadera, donde produce humus de lombriz como fertilizante ecológico "para todo tipo de cultivos, plantas y árboles". El humus como abono natural La lombriz se puede comer porque mejora la masa muscular, alivia fatigas y enriquece los tejidos Se obtiene de la digestión que hacen las lombrices de la materia orgánica: "Es el mejor fertilizante que existe, no contiene sustancias químicas y genera vida en el suelo, al que aporta millones de bacterias que lo hacen más fértil y sano". Por algo, recuerda Fernández Brugos, en la antigua Roma ya se utilizaba en agricultura y los egipcios consideraban a la lombriz un animal sagrado, al que atribuían la fertilidad del valle del Nilo. Pero "no todo el humus es igual, depende de lo que les eches de comer", ha reconocido el criador de lombrices; "en nuestro caso, la trazabilidad está garantizada, porque siempre utilizamos estiércol procedente de explotaciones ganaderas". Asegura que algunas explotaciones alimentan a sus lombrices con lodos de depuradora o con los sobrantes del triturado de pelets, lo que está desanimando a muchos agricultores, que ya de por sí son reacios a lo desconocido, a cambiar de compostaje. Pero este criador no se cansa de explicar que el humus de lombriz no sólo alimenta a la planta, también la fortalece y protege frente a plagas, heladas y enfermedades: "las cosechas se incrementan como mínimo un 50 por ciento". Además, "regula el PH d suelo, lo descontamina, no huele y no aloja parásitos perjudiciales, sino millones de bacterias beneficiosas para el terreno, zinc, hierro, plomo, boro, magnesio, manganeso, siete veces más de nitrógeno que el estiércol, seis más de potasio y cinco más de fósforo". Por otro lado, un camión de humus equivale a diez camiones de estiércol para el campo y "se utiliza para todo" -cerezo, tabaco, pimiento, plantas de ornamentación- con la particularidad de que "por mucha cantidad que se eche no quema la planta". Los 350 millones de lombrices de su finca de Peraleda de la Mata (Cáceres) son capaces de transformar en humus de cinco a seis millones de kilos de estiércol al año en ciclos de tres o cuatro meses, ya que "digieren su propio peso en estiércol a diario y depositan la mitad en forma de humus". Ello evita el depósito de gran cantidad de sustancias contaminantes, como el metano, que emiten CO2 y que cuando llueve se filtran a las aguas subterráneas, ha explicado. Sus lombrices se reproducen "de forma exponencial", no se escapan mientras tengan comida, viven casi quince años, a los dos y medio se empiezan a reproducir -preferentemente con una humedad del 70/80% y a temperaturas que oscilan entre los 12 y los 28 grados- y ponen un huevo cada semana. Para este experto en lombricultura, es una técnica con "mucho futuro" que aún debe superar "algunos mitos", como que las lombrices son dañinas para las plantas vivas.

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El humus de lombriz se cotiza ya en el mercado como el mejor abono natural para las plantas, pero los expertos en lombricultura miran más allá, concretamente al valor de la carne de este invertebrado, comestible y de gran poder nutritivo. En la actualidad, la carne de lombriz, con un 70/80% de aminoácidos, oligoelementos y vitaminas, entre otros compuestos, sólo se usa como alimento para los animales, sobre todo de aves y peces. Sin embargo, sus características nutricionales se asemejan a las de los insectos que muchas culturas incluyen en su dieta diaria e incluso aprecian como un auténtico manjar. Un informe de Naciones Unidas ya abogó por el consumo de insectos para mejorar la nutrición en el mundo, en lugar de aumentar la superficie dedicada a la agricultura en aras de atender la demanda alimenticia de más de 9.000 millones de personas que se espera para 2030. Luis Fernández Brugos cría 350 millones de lombrices en una superficie de una hectárea y media ubicada en una explotación ganadera, donde produce humus de lombriz como fertilizante ecológico "para todo tipo de cultivos, plantas y árboles". El humus como abono natural La lombriz se puede comer porque mejora la masa muscular, alivia fatigas y enriquece los tejidos Se obtiene de la digestión que hacen las lombrices de la materia orgánica: "Es el mejor fertilizante que existe, no contiene sustancias químicas y genera vida en el suelo, al que aporta millones de bacterias que lo hacen más fértil y sano". Por algo, recuerda Fernández Brugos, en la antigua Roma ya se utilizaba en agricultura y los egipcios consideraban a la lombriz un animal sagrado, al que atribuían la fertilidad del valle del Nilo. Pero "no todo el humus es igual, depende de lo que les eches de comer", ha reconocido el criador de lombrices; "en nuestro caso, la trazabilidad está garantizada, porque siempre utilizamos estiércol procedente de explotaciones ganaderas". Asegura que algunas explotaciones alimentan a sus lombrices con lodos de depuradora o con los sobrantes del triturado de pelets, lo que está desanimando a muchos agricultores, que ya de por sí son reacios a lo desconocido, a cambiar de compostaje. Pero este criador no se cansa de explicar que el humus de lombriz no sólo alimenta a la planta, también la fortalece y protege frente a plagas, heladas y enfermedades: "las cosechas se incrementan como mínimo un 50 por ciento". Además, "regula el PH d suelo, lo descontamina, no huele y no aloja parásitos perjudiciales, sino millones de bacterias beneficiosas para el terreno, zinc, hierro, plomo, boro, magnesio, manganeso, siete veces más de nitrógeno que el estiércol, seis más de potasio y cinco más de fósforo". Por otro lado, un camión de humus equivale a diez camiones de estiércol para el campo y "se utiliza para todo" -cerezo, tabaco, pimiento, plantas de ornamentación- con la particularidad de que "por mucha cantidad que se eche no quema la planta". Los 350 millones de lombrices de su finca de Peraleda de la Mata (Cáceres) son capaces de transformar en humus de cinco a seis millones de kilos de estiércol al año en ciclos de tres o cuatro meses, ya que "digieren su propio peso en estiércol a diario y depositan la mitad en forma de humus". Ello evita el depósito de gran cantidad de sustancias contaminantes, como el metano, que emiten CO2 y que cuando llueve se filtran a las aguas subterráneas, ha explicado. Sus lombrices se reproducen "de forma exponencial", no se escapan mientras tengan comida, viven casi quince años, a los dos y medio se empiezan a reproducir -preferentemente con una humedad del 70/80% y a temperaturas que oscilan entre los 12 y los 28 grados- y ponen un huevo cada semana. Para este experto en lombricultura, es una técnica con "mucho futuro" que aún debe superar "algunos mitos", como que las lombrices son dañinas para las plantas vivas.

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El humus de lombriz se cotiza ya en el mercado como el mejor abono natural para las plantas, pero los expertos en lombricultura miran más allá, concretamente al valor de la carne de este invertebrado, comestible y de gran poder nutritivo. En la actualidad, la carne de lombriz, con un 70/80% de aminoácidos, oligoelementos y vitaminas, entre otros compuestos, sólo se usa como alimento para los animales, sobre todo de aves y peces. Sin embargo, sus características nutricionales se asemejan a las de los insectos que muchas culturas incluyen en su dieta diaria e incluso aprecian como un auténtico manjar. Un informe de Naciones Unidas ya abogó por el consumo de insectos para mejorar la nutrición en el mundo, en lugar de aumentar la superficie dedicada a la agricultura en aras de atender la demanda alimenticia de más de 9.000 millones de personas que se espera para 2030. Luis Fernández Brugos cría 350 millones de lombrices en una superficie de una hectárea y media ubicada en una explotación ganadera, donde produce humus de lombriz como fertilizante ecológico "para todo tipo de cultivos, plantas y árboles". El humus como abono natural La lombriz se puede comer porque mejora la masa muscular, alivia fatigas y enriquece los tejidos Se obtiene de la digestión que hacen las lombrices de la materia orgánica: "Es el mejor fertilizante que existe, no contiene sustancias químicas y genera vida en el suelo, al que aporta millones de bacterias que lo hacen más fértil y sano". Por algo, recuerda Fernández Brugos, en la antigua Roma ya se utilizaba en agricultura y los egipcios consideraban a la lombriz un animal sagrado, al que atribuían la fertilidad del valle del Nilo. Pero "no todo el humus es igual, depende de lo que les eches de comer", ha reconocido el criador de lombrices; "en nuestro caso, la trazabilidad está garantizada, porque siempre utilizamos estiércol procedente de explotaciones ganaderas". Asegura que algunas explotaciones alimentan a sus lombrices con lodos de depuradora o con los sobrantes del triturado de pelets, lo que está desanimando a muchos agricultores, que ya de por sí son reacios a lo desconocido, a cambiar de compostaje. Pero este criador no se cansa de explicar que el humus de lombriz no sólo alimenta a la planta, también la fortalece y protege frente a plagas, heladas y enfermedades: "las cosechas se incrementan como mínimo un 50 por ciento". Además, "regula el PH d suelo, lo descontamina, no huele y no aloja parásitos perjudiciales, sino millones de bacterias beneficiosas para el terreno, zinc, hierro, plomo, boro, magnesio, manganeso, siete veces más de nitrógeno que el estiércol, seis más de potasio y cinco más de fósforo". Por otro lado, un camión de humus equivale a diez camiones de estiércol para el campo y "se utiliza para todo" -cerezo, tabaco, pimiento, plantas de ornamentación- con la particularidad de que "por mucha cantidad que se eche no quema la planta". Los 350 millones de lombrices de su finca de Peraleda de la Mata (Cáceres) son capaces de transformar en humus de cinco a seis millones de kilos de estiércol al año en ciclos de tres o cuatro meses, ya que "digieren su propio peso en estiércol a diario y depositan la mitad en forma de humus". Ello evita el depósito de gran cantidad de sustancias contaminantes, como el metano, que emiten CO2 y que cuando llueve se filtran a las aguas subterráneas, ha explicado. Sus lombrices se reproducen "de forma exponencial", no se escapan mientras tengan comida, viven casi quince años, a los dos y medio se empiezan a reproducir -preferentemente con una humedad del 70/80% y a temperaturas que oscilan entre los 12 y los 28 grados- y ponen un huevo cada semana.

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El humus de lombriz se cotiza ya en el mercado como el mejor abono natural para las plantas, pero los expertos en lombricultura miran más allá, concretamente al valor de la carne de este invertebrado, comestible y de gran poder nutritivo. En la actualidad, la carne de lombriz, con un 70/80% de aminoácidos, oligoelementos y vitaminas, entre otros compuestos, sólo se usa como alimento para los animales, sobre todo de aves y peces. Sin embargo, sus características nutricionales se asemejan a las de los insectos que muchas culturas incluyen en su dieta diaria e incluso aprecian como un auténtico manjar. Un informe de Naciones Unidas ya abogó por el consumo de insectos para mejorar la nutrición en el mundo, en lugar de aumentar la superficie dedicada a la agricultura en aras de atender la demanda alimenticia de más de 9.000 millones de personas que se espera para 2030. Luis Fernández Brugos cría 350 millones de lombrices en una superficie de una hectárea y media ubicada en una explotación ganadera, donde produce humus de lombriz como fertilizante ecológico "para todo tipo de cultivos, plantas y árboles". El humus como abono natural La lombriz se puede comer porque mejora la masa muscular, alivia fatigas y enriquece los tejidos Se obtiene de la digestión que hacen las lombrices de la materia orgánica: "Es el mejor fertilizante que existe, no contiene sustancias químicas y genera vida en el suelo, al que aporta millones de bacterias que lo hacen más fértil y sano". Por algo, recuerda Fernández Brugos, en la antigua Roma ya se utilizaba en agricultura y los egipcios consideraban a la lombriz un animal sagrado, al que atribuían la fertilidad del valle del Nilo. Pero "no todo el humus es igual, depende de lo que les eches de comer", ha reconocido el criador de lombrices; "en nuestro caso, la trazabilidad está garantizada, porque siempre utilizamos estiércol procedente de explotaciones ganaderas". Asegura que algunas explotaciones alimentan a sus lombrices con lodos de depuradora o con los sobrantes del triturado de pelets, lo que está desanimando a muchos agricultores, que ya de por sí son reacios a lo desconocido, a cambiar de compostaje. Pero este criador no se cansa de explicar que el humus de lombriz no sólo alimenta a la planta, también la fortalece y protege frente a plagas, heladas y enfermedades: "las cosechas se incrementan como mínimo un 50 por ciento". Además, "regula el PH d suelo, lo descontamina, no huele y no aloja parásitos perjudiciales, sino millones de bacterias beneficiosas para el terreno, zinc, hierro, plomo, boro, magnesio, manganeso, siete veces más de nitrógeno que el estiércol, seis más de potasio y cinco más de fósforo". Por otro lado, un camión de humus equivale a diez camiones de estiércol para el campo y "se utiliza para todo" -cerezo, tabaco, pimiento, plantas de ornamentación- con la particularidad de que "por mucha cantidad que se eche no quema la planta". Los 350 millones de lombrices de su finca de Peraleda de la Mata (Cáceres) son capaces de transformar en humus de cinco a seis millones de kilos de estiércol al año en ciclos de tres o cuatro meses, ya que "digieren su propio peso en estiércol a diario y depositan la mitad en forma de humus". Ello evita el depósito de gran cantidad de sustancias contaminantes, como el metano, que emiten CO2 y que cuando llueve se filtran a las aguas subterráneas, ha explicado. Sus lombrices se reproducen "de forma exponencial", no se escapan mientras tengan comida, viven casi quince años, a los dos y medio se empiezan a reproducir -preferentemente con una humedad del 70/80% y a temperaturas que oscilan entre los 12 y los 28 grados- y ponen un huevo cada semana.

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El humus de lombriz se cotiza ya en el mercado como el mejor abono natural para las plantas, pero los expertos en lombricultura miran más allá, concretamente al valor de la carne de este invertebrado, comestible y de gran poder nutritivo. En la actualidad, la carne de lombriz, con un 70/80% de aminoácidos, oligoelementos y vitaminas, entre otros compuestos, sólo se usa como alimento para los animales, sobre todo de aves y peces. Sin embargo, sus características nutricionales se asemejan a las de los insectos que muchas culturas incluyen en su dieta diaria e incluso aprecian como un auténtico manjar. Un informe de Naciones Unidas ya abogó por el consumo de insectos para mejorar la nutrición en el mundo, en lugar de aumentar la superficie dedicada a la agricultura en aras de atender la demanda alimenticia de más de 9.000 millones de personas que se espera para 2030. Luis Fernández Brugos cría 350 millones de lombrices en una superficie de una hectárea y media ubicada en una explotación ganadera, donde produce humus de lombriz como fertilizante ecológico "para todo tipo de cultivos, plantas y árboles". El humus como abono natural La lombriz se puede comer porque mejora la masa muscular, alivia fatigas y enriquece los tejidos Se obtiene de la digestión que hacen las lombrices de la materia orgánica: "Es el mejor fertilizante que existe, no contiene sustancias químicas y genera vida en el suelo, al que aporta millones de bacterias que lo hacen más fértil y sano". Por algo, recuerda Fernández Brugos, en la antigua Roma ya se utilizaba en agricultura y los egipcios consideraban a la lombriz un animal sagrado, al que atribuían la fertilidad del valle del Nilo. Pero "no todo el humus es igual, depende de lo que les eches de comer", ha reconocido el criador de lombrices; "en nuestro caso, la trazabilidad está garantizada, porque siempre utilizamos estiércol procedente de explotaciones ganaderas". Asegura que algunas explotaciones alimentan a sus lombrices con lodos de depuradora o con los sobrantes del triturado de pelets, lo que está desanimando a muchos agricultores, que ya de por sí son reacios a lo desconocido, a cambiar de compostaje. Pero este criador no se cansa de explicar que el humus de lombriz no sólo alimenta a la planta, también la fortalece y protege frente a plagas, heladas y enfermedades: "las cosechas se incrementan como mínimo un 50 por ciento". Además, "regula el PH d suelo, lo descontamina, no huele y no aloja parásitos perjudiciales, sino millones de bacterias beneficiosas para el terreno, zinc, hierro, plomo, boro, magnesio, manganeso, siete veces más de nitrógeno que el estiércol, seis más de potasio y cinco más de fósforo". Por otro lado, un camión de humus equivale a diez camiones de estiércol para el campo y "se utiliza para todo" -cerezo, tabaco, pimiento, plantas de ornamentación- con la particularidad de que "por mucha cantidad que se eche no quema la planta". Los 350 millones de lombrices de su finca de Peraleda de la Mata (Cáceres) son capaces de transformar en humus de cinco a seis millones de kilos de estiércol al año en ciclos de tres o cuatro meses, ya que "digieren su propio peso en estiércol a diario y depositan la mitad en forma de humus". Ello evita el depósito de gran cantidad de sustancias contaminantes, como el metano, que emiten CO2 y que cuando llueve se filtran a las aguas subterráneas, ha explicado. Sus lombrices se reproducen "de forma exponencial", no se escapan mientras tengan comida, viven casi quince años, a los dos y medio se empiezan a reproducir -preferentemente con una humedad del 70/80% y a temperaturas que oscilan entre los 12 y los 28 grados- y ponen un huevo cada semana.

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